¿Cuándo abonar las magnolias en 2026?
Cada primavera nos deleitan las magnolias cubiertas de flores espectaculares y lujosas. Para que una magnolia se mantenga sana y vigorosa, conviene abonarla correctamente: así se estimula el crecimiento, se fortalecen las raíces y se favorece la producción de esas flores tan extraordinarias. Pero esto no puede hacerse de cualquier manera ni en cualquier momento. A continuación te explicamos cómo y cuándo abonar las magnolias según su etapa de desarrollo, y qué fertilizantes o métodos resultan más adecuados.
Las magnolias comienzan a florecer a finales de abril o en mayo, por lo que es fundamental asegurarse de que dispongan de suficientes nutrientes acumulados para que los capullos se abran con fuerza. Dicho esto, tampoco conviene pasarse, ya que los ejemplares bien establecidos y con un crecimiento saludable prácticamente no necesitan aportes adicionales.
La mejor opción como abono para las magnolias es el mantillo orgánico. Aplica compost alrededor de la planta cada primavera, aproximadamente en marzo o abril. Puedes añadir una capa adicional en verano para conservar la humedad del suelo y evitar las malas hierbas. En otoño, incorpora una última capa de compost en el suelo para proteger las raíces durante todo el invierno.
Si optas por fertilizantes minerales, aplícalos cuando los capullos comiencen a formarse, hacia mediados de abril. El abonado con estos productos puede prolongarse solo hasta mediados del verano, ya que si se fertiliza más tarde se dificulta la lignificación de los brotes y la preparación de la planta para el invierno.
Días más favorables para abonar las magnolias en 2026
- Abril: 8–10, 13–14, 18, 21–22, 30
- Mayo: 2, 5–7, 10–12, 15, 19–20, 28–29
- Junio: 2–3, 7–8, 11–22, 24–25, 29
- Julio: 4–5, 8–10, 13, 21–23, 26–28
- Agosto: 1, 5–6, 9–10, 18–19, 23–24, 27, 29
- Septiembre: 1–2, 5–6, 14–15, 19–20, 24–25, 28–29
Fertilizantes para las magnolias
En el mercado existen fertilizantes especializados formulados específicamente para magnolias, por lo que no tendrás que calcular qué elementos añadir o eliminar. También puedes abonarlas sin problema con los fertilizantes diseñados para rododendros, arándanos y otras plantas amantes de los suelos ácidos. Con estos productos mantendrás el pH ligeramente ácido que el árbol prefiere.
Los abonos equilibrados de uso general con una concentración NPK de 10-10-10 o 14-14-14 también funcionan bien, ya que la planta recibe todos los nutrientes en proporciones similares.
Los fertilizantes minerales proporcionan un aporte rápido de nutrientes, pero si se usan incorrectamente aumenta el riesgo de sobreabonado. Además, la elevada concentración de sales que contienen puede dañar las delicadas raíces de las magnolias. Para evitarlo, se recurre con frecuencia a fertilizantes orgánicos granulados de liberación lenta, que son perfectamente suficientes para nutrir estas plantas.
Dependiendo de la edad y el estado del árbol, puede ser necesario ajustar las dosis y la composición del abono. Los ejemplares jóvenes necesitarán más nitrógeno y fósforo, mientras que las magnolias maduras y en plena floración se benefician más de una mayor proporción de fósforo y potasio.
El mejor método de abonado para las magnolias: el acolchado
Por mucho que resulte tentador recurrir a fertilizantes sintéticos, los especialistas suelen recomendar el acolchado con materiales orgánicos para las magnolias. Con el tiempo, estos materiales se descomponen y liberan los nutrientes de forma gradual y en pequeñas cantidades. La materia orgánica también mejora la estructura del suelo y protege las sensibles raíces superficiales.
Para abonar las magnolias son especialmente adecuados el compost, el estiércol de caballo, la harina de huesos y la turba ácida empleada para rododendros.
¿Cómo abonar las magnolias correctamente?
Si utilizas mantillo como fertilizante, simplemente extiende una capa de compost alrededor de la base del árbol e incorpórala ligeramente al suelo. No escatimes en la cantidad: aplica una capa de unos 8 cm de grosor. Añade abundante materia orgánica también en el momento de la plantación. El mantillo puede aplicarse igualmente después de haber fertilizado la planta con abonos minerales.
Con los fertilizantes orgánicos granulados, cuyo NPK ronda el 6-3-4, incorpora 100–150 g/m² al suelo antes de plantar. Posteriormente, cada primavera aplica entre 80–120 g/m² en la zona de las raíces y riega a continuación.
Los fertilizantes complejos deben aplicarse 3 veces por temporada (de abril a mediados de julio), a razón de 40–50 g por cada metro de altura de la planta; en ejemplares más maduros, 2 veces con 50–60 g por metro de altura. Ten en cuenta que estas concentraciones y cantidades son orientativas. Lo más recomendable es seguir siempre las instrucciones del fabricante del fertilizante.
Los fertilizantes minerales deben usarse solo una vez en primavera, esparcidos sobre la superficie del suelo en la zona radicular y cubiertos después con una capa de compost.
Dato curioso: algunas especies de magnolia son capaces de generar calor por sí mismas en sus flores, un proceso denominado termogénesis. Durante la floración, la temperatura interior de la flor puede ser hasta 10 grados superior a la del aire ambiente. Esta característica no es casual: el calor intensifica la liberación del aroma y crea un refugio cálido para sus principales polinizadores, los escarabajos, que al entrar en ese "hotel" templado se vuelven más activos y realizan su labor de polinización con mayor eficacia.













