¿Por qué se tira el agua del remojo de las alubias?
Muchas personas lo hacen por costumbre, siguiendo el ejemplo de sus madres o abuelas en la cocina. Pero detrás de este gesto tan sencillo hay razones concretas que vale la pena conocer. Desechar el agua del primer remojo de las alubias no es un paso opcional: tiene una función real dentro del proceso de cocción.
Qué ocurre durante el remojo
Cuando las alubias se sumergen en agua durante varias horas, comienza un proceso de hidratación que activa los granos secos. Durante este tiempo, el agua absorbe una serie de compuestos que se encuentran de forma natural en la legumbre.
Entre esos compuestos destacan los oligosacáridos, un tipo de azúcar compleja que el organismo humano no puede digerir con facilidad. Son precisamente estos azúcares los responsables de los gases e hinchazón que muchas personas asocian al consumo de legumbres.
Beneficios de tirar el agua del remojo
- Reducción de gases: al eliminar parte de los oligosacáridos, el plato resulta mucho más digestivo.
- Menor presencia de antinutrientes: el remojo y el cambio de agua ayudan a reducir sustancias como los fitatos, que dificultan la absorción de minerales.
- Tiempo de cocción más corto: las alubias bien hidratadas y con el agua renovada se cocinan antes.
- Sabor más limpio: el agua del remojo puede tener un gusto amargo o terroso que conviene eliminar.
¿Cuánto tiempo deben estar en remojo?
Lo habitual es dejar las alubias en remojo entre ocho y doce horas, aunque muchos cocineros optan por dejarlas toda la noche. Es importante que el agua esté a temperatura ambiente y que cubra bien los granos, ya que estos aumentan considerablemente su volumen.
Una vez transcurrido ese tiempo, se escurren, se enjuagan con agua limpia y se colocan en la olla con agua nueva para iniciar la cocción.
¿Se pierden nutrientes al tirar el agua?
Esta es una de las dudas más frecuentes. La realidad es que la pérdida de nutrientes es mínima comparada con los beneficios digestivos que se obtienen. Las proteínas, el hierro y la fibra permanecen en gran medida dentro del grano, no en el agua del remojo.
Por eso, los expertos en nutrición y los cocineros más experimentados coinciden: cambiar el agua antes de cocinar las alubias es una práctica sencilla que mejora notablemente la experiencia de comer legumbres.
Un pequeño gesto con gran impacto en la digestión
Incorporar este hábito a la rutina culinaria es fácil y no requiere ningún esfuerzo adicional. Tirar el agua del remojo es, en definitiva, una de esas técnicas de cocina tradicional que la ciencia respalda. Algo tan simple puede marcar la diferencia entre un plato pesado y uno que se digiere con total comodidad.













