¿Qué conviene saber antes de elegir un recipiente?
Las macetas son ese elemento fundamental al que a veces no prestamos ninguna atención, o al contrario, sobre el que reflexionamos con sumo cuidado para cada planta. Elegir la maceta correcta implica fijarse en el material, el color y la forma, de modo que armonicen con el entorno y resalten las cualidades de cada especie o grupo de plantas. Con una sola maceta bien escogida puedes crear desde un estilo rústico hasta uno contemporáneo. Además, las distintas características del recipiente elegido tendrán tanto ventajas como inconvenientes, así que merece la pena pensar en estos detalles con anticipación.
Forma. Según su forma, podemos distinguir entre macetas redondas y cuadradas. Las macetas cuadradas admiten más tierra que una redonda de igual diámetro, y además se pueden colocar de manera más compacta. Las macetas redondas varían en el diámetro interior y suelen tener paredes ligeramente estrechas hacia la base, lo que facilita extraer la planta de ellas.
Tamaño. El recipiente siempre debe ser proporcional al tamaño de la planta. Para plantas cultivadas en macetas de hasta 25 cm, el recipiente debe superar el sistema radicular entre 2,5 y 5 cm; en macetas de más de 25 cm, entre 5 y 7,5 cm. Se recomienda elegir una maceta al menos 10 cm más profunda que las raíces de la planta. Una maceta demasiado grande lucirá desproporcionada y el exceso de sustrato tardará demasiado en secarse. El tamaño más habitual es el estándar, donde la profundidad y el diámetro son iguales. Las macetas altas están destinadas a plantas con raíces largas o de porte elevado, mientras que las planas son más adecuadas para plántulas, plantas rastreras o de bajo crecimiento.
Antes de usarlas, las macetas deben lavarse bien para eliminar cualquier posible foco de contaminación para las plantas.
Maceta con agujero de drenaje o sin él. ¿Cuál es mejor?
La recomendación es clara: siempre es preferible elegir macetas con orificio de drenaje. Cuando el fondo del recipiente no tiene agujeros, mantener las plantas vivas y sanas se convierte en todo un desafío, ya que resulta muy difícil controlar el nivel de humedad adecuado y la circulación del aire. Si la superficie del sustrato parece seca, el fondo puede seguir estando húmedo, y al regar, la planta literalmente se «ahogaría». La mayoría de las plantas no toleran tener las raíces encharcadas; en algunos casos, se puede mejorar el drenaje añadiendo piedra volcánica, perlita u otro material en el fondo.
Las macetas sin agujero de drenaje se usan frecuentemente como cubremacetas: simplemente se introduce dentro la maceta de plástico original de la planta. El exceso de agua queda recogido en el fondo y el recipiente exterior oculta el poco atractivo envase de plástico.
Macetas de exterior
Las macetas de exterior suelen tener mayor capacidad y una construcción más resistente que los recipientes de interior. Los grandes recipientes destinados al aire libre deben reunir una amplia gama de cualidades: resistencia al frío, a los rayos UV, a la lluvia, al viento y a la decoloración. Este tipo de macetas se fabrica en plástico, hormigón, polipropileno, cerámica, metal y otros materiales.
Macetas para flores y jardineras
Las macetas para flores se utilizan para múltiples propósitos: transportar plantas a nuevos lugares, germinar semillas, cultivar plantas en el jardín o en interiores, trasplantar y llevar las plantas del exterior al interior. Las hay en formas, estilos, tamaños y materiales muy variados. En el exterior se emplean con frecuencia las jardineras, que son recipientes alargados que suelen colgarse en alféizares, balcones u otros espacios al aire libre. Predominan las jardineras de plástico o termoplásticas, que son bastante ligeras para no añadir peso excesivo. En ellas se cultivan varias plantas de la misma especie o se combinan diferentes variedades.
Macetas colgantes y cestas
Son probablemente la mejor opción para plantas colgantes cuando se busca una solución visualmente interesante. Las cestas colgantes se suelen instalar en porches, balcones, patios interiores y terrazas, aunque también pueden usarse en pasillos o escaleras de interior. Colgar varias cestas a distintas alturas crea un efecto muy atractivo.
Las cestas pueden estar tejidas en mimbre o bambú, fabricadas en alambre revestido de plástico, o contar con armazón metálico y forro de fibra de coco. Las macetas colgantes también las hay de barro, madera o acero, con o sin platillo recogedor. Hay que tener en cuenta que las cestas con plantas resultan bastante pesadas, especialmente tras el riego, por lo que deben estar muy bien sujetas mediante cuerdas, cadenas o ganchos resistentes.
Macetas para hidrocultivo
Los recipientes para hidrocultivo están compuestos por un doble envase con un indicador de nivel de agua calibrado. En el recipiente interior, generalmente de plástico con aberturas laterales, se coloca el sustrato de cultivo (por ejemplo, arcilla expandida), en el que se planta la especie elegida. El recipiente exterior sirve para suministrar agua. Este sistema resulta muy eficaz porque las plantas reciben una cantidad precisa de aire, agua y minerales; el sustrato tiene una permeabilidad excelente, las plantas crecen más rápido, se mantienen más sanas y necesitan riegos mucho menos frecuentes.
Macetas para semillas y plántulas
Las semillas en germinación y las plántulas jóvenes no necesitan crecer en profundidad, por lo que se emplean recipientes bastante poco profundos: bandejas, alveolos, platos, recipientes segmentados, macetas de turba, cuencos o semicuencos. Las bandejas resistentes y sólidas son especialmente útiles para sostener pequeños vasos o bandejas de alveolos más frágiles. Las secciones de los alveolos facilitan el trasplante individual de las plántulas o la siembra separada de semillas. Los recipientes más grandes en forma de semicuenco se utilizan para vender plantones.
Las macetas de turba son envases para semilleros y plantones, especialmente indicados para plantas sensibles al trasplante. A medida que la planta crece, sus raíces atraviesan las paredes y el fondo del recipiente, alcanzando directamente el sustrato exterior. Estas macetas se fabrican a base de turba prensada, musgo de pantano o fibra de madera, y a veces se impregnan con fertilizantes; también es posible elaborarlas de forma casera con papel de periódico doblado en doble capa.
Macetas para plantas acuáticas
Dependiendo del tipo de planta acuática, existen varias opciones de recipiente. Hay cestas de rejilla con numerosas perforaciones en las paredes, que se rellenan con sustrato especial y se envuelven en tela; son ideales para nenúfares y plantas de orilla. También existen macetas flotantes fabricadas en poliestireno expandido y recubiertas de tela, que se desplazan libremente por la superficie del estanque y están pensadas para especies acuáticas de pequeño tamaño.
Macetas de plástico
Son uno de los tipos de recipiente más utilizados, ya que resultan económicas, versátiles, generalmente flexibles, ligeras y bastante duraderas, además de estar disponibles en infinidad de colores y estilos. Las macetas de plástico se fabrican con diversos materiales: polipropileno, polietileno, fibra de vidrio, resina epoxi y mezclas de plásticos. La calidad del recipiente dependerá de su precio: las opciones más baratas pueden decolorarse y agrietarse con el tiempo, mientras que las de mayor precio no presentan este problema, y algunas ofrecen un buen aislamiento térmico.
Las plantas en macetas de plástico no necesitan riegos tan frecuentes, porque el sustrato retiene la humedad durante más tiempo, y además son fáciles de limpiar. Las macetas de plástico de color oscuro absorben más calor, lo que puede ser una ventaja a principios de la primavera, pero una exposición prolongada al sol y al calor intenso puede volverlas muy frágiles y quebradizas. Por esta razón, algunas macetas de plástico solo aguantan una temporada. Las fabricadas con mezcla de polipropileno y polietileno son resistentes a las heladas y aptas para permanecer en el exterior durante todo el año.
Macetas de barro y terracota
Las macetas de barro son tradicionales, atractivas, versátiles, económicas, pesadas, algo frágiles y porosas. La terracota es un tipo de cerámica sin esmaltar, ligeramente porosa, compuesta de arcilla. Son las clásicas macetas de tono rojizo-marrón que resultan adecuadas prácticamente para cualquier planta de interior o exterior. Las raíces de las plantas en recipientes de barro reciben más aire y la circulación es muy buena. Además, este material absorbe el calor de forma bastante eficiente.
Sin embargo, debido a la porosidad, el sustrato se seca más rápidamente, lo que significa que las plantas necesitan riegos más frecuentes. Estos recipientes son difíciles de limpiar y se rompen con facilidad ante un golpe. No son resistentes al frío, aunque las versiones cocidas y esmaltadas ofrecen la mayor resistencia a los agentes atmosféricos.
Macetas de cerámica
Las macetas de cerámica son hoy en día los recipientes más populares para plantas de interior, con una enorme variedad de colores y estilos. Generalmente se fabrican con materiales arcillosos más densos y menos porosos, y se esmaltan tanto por dentro como por fuera. Los recipientes cerámicos esmaltados retienen el agua durante más tiempo que los no esmaltados, y la mayoría son menos vulnerables al frío. Entre sus inconvenientes destacan que limitan la circulación de aire más que otros materiales, que las macetas de mayor tamaño son pesadas y de precio medio, y que al caerse pueden romperse o resquebrajarse.
Macetas de hormigón
Los recipientes fabricados en hormigón son extremadamente pesados y capaces de soportar cualquier condición climática, por lo que su uso está destinado exclusivamente al exterior. Conviene pensar bien el lugar donde se va a colocar una maceta de hormigón, ya que prácticamente no será posible moverla una vez instalada. Las versiones de gran tamaño pueden resultar costosas, aunque este tipo de recipiente también es relativamente fácil de fabricar de forma artesanal.
Macetas de madera
Para las macetas de madera se emplea madera resistente a la putrefacción, tratada con impregnante o sellador al agua. Pueden adoptar la forma de cajas, barriles de roble o cubas. Ofrecen un estilo informal y pueden durar varios años; además, la madera es un buen aislante térmico. Su principal desventaja es que, una vez llenas de tierra y plantadas, resultan muy pesadas y casi imposibles de mover, y con el tiempo se vuelven más frágiles.
Macetas metálicas
Son recipientes algo atípicos, como cubos o tinas galvanizadas. Son duraderos, pero bajo el sol se calientan rápidamente, lo que puede «quemar» las raíces de las plantas. Para protegerlas, conviene forrar el interior con tela y colocar el recipiente en un lugar sombreado.
Macetas termoplásticas
Las macetas termo se fabrican en polipropileno, un material resistente a los agentes químicos, la corrosión y los rayos UV. Son más económicas que recipientes de tamaño similar fabricados con otros materiales. Este tipo de macetas es ligero, robusto, resistente a las heladas y a los golpes. La humedad se evapora mucho más lentamente y son muy sencillas de limpiar.
Macetas de vidrio
Los recipientes transparentes de cristal se parecen más a jarrones decorativos, pero funcionan especialmente bien para cultivar orquídeas. El vidrio permite observar el estado de las raíces y detectar cuándo necesita riego, y las raíces verdes de la planta reciben luz solar directa. Estos recipientes también son sensibles a los golpes y al frío, por lo que se utilizan exclusivamente para plantas de interior. Los hay colgantes, de mesa, con pie (con aspecto de copa), o en forma de botella. Un simple vaso de agua puede servir perfectamente como maceta, por ejemplo, para enraizar bulbos o hacer brotar cebollas.
Elementos adicionales para macetas
Macetas con pies. Elevar una maceta sobre sus patas protege la superficie del suelo de las manchas que puede dejar el recipiente. Existen opciones muy variadas: patas trípode, cuatro patas o patas redondeadas. Las macetas con patas de diferentes alturas crean una sensación de elegancia y dinamismo visual.
Con depósito de agua o macetas de autorriego: las plantas cultivadas en estos recipientes no necesitan riegos frecuentes, ya que toman la cantidad de agua que necesitan cuando lo necesitan. Suelen ser envases de plástico con un depósito en la base. En muchos casos, el agua se vierte directamente en ese depósito. Este tipo de construcción ahorra una cantidad considerable de tiempo.
Macetas con formas originales, como la maceta-cabeza, incluyen el molde de un rostro humano en su superficie. Las plantas sembradas en este tipo de recipiente resultan muy llamativas y juguetones: los ejemplares densos y tupidos harán las veces de cabellera. También se pueden encontrar macetas con formas de zapato, gato, cabeza de mono, pie, escultura, y muchas más.
Recipientes originales para plantas
Las personas son muy creativas, y a menudo dan nueva vida a objetos cotidianos para convertirlos en macetas. A veces, motivadas por el ahorro o el deseo de reutilizar, crean recipientes realmente sorprendentes. Aquí van algunas ideas interesantes.
Macetas de calabaza. Una calabaza ligeramente vaciada puede convertirse en una maceta llamativa y, además, nutritiva para las flores. Basta con cortar la parte superior, vaciar el interior lo suficiente para que quepan las raíces, añadir tierra y listo. La planta recibirá incluso abono natural.
Jaulas de pájaros y cajas nido. Las cajas nido viejas, deterioradas y ya en desuso pueden tener una segunda vida como «hogar» para plantas de exterior.
Cubo o olla. Un recipiente metálico clásico en el que se puede crear un pequeño jardín completo, perfecto para tenerlo en el balcón o el jardín. Solo hay que recordar hacer agujeros de drenaje en el fondo y forrar el interior con geotextil.
Tetera. ¿Se ha estropeado la tetera? No hay problema. Con ella crearás una maceta de aspecto bohemio muy original.
Bolsas de tela. Una alternativa bastante práctica para cultivar hortalizas como pepinos, ya que protege las raíces de plagas del suelo y las hojas de los caracoles y babosas.
Cajas de porexpán. Si has acumulado mucho material de embalaje en poliestireno expandido, convertirlo en recipiente para plantas es una opción económica que funciona como maceta con aislamiento térmico.
Tarrinas de yogur o natillas. El clásico improvisado por excelencia entre las generaciones más veteranas de aficionados a la jardinería, perfecto para germinar semillas.












