¿Cuándo sembrar malvas reales?
Las malvas reales llevan siglos adornando los jardines tradicionales. A veces se las considera algo anticuadas, pero la enorme variedad de cultivares, la belleza de sus flores y su espectacular paleta de colores hacen dudar de esa etiqueta. Todo apunta a que están volviendo con fuerza a los parterres. Cultivarlas desde semilla es muy sencillo y su mantenimiento no exige demasiado esfuerzo. Son elegantes, coloridas y resistentes. ¿Cuándo hay que sembrarlas y cuándo podemos esperar sus flores?
Algunos jardineros recomiendan germinar las semillas de malvas reales en semillero durante la primavera para trasplantar las plántulas al exterior más adelante. Sin embargo, esto parece un paso innecesario. De hecho, incluso en los propios envases se indica que las malvas reales se siembran directamente en el suelo. Sus semillas son grandes y tienen buena tasa de germinación, así que podemos ahorrarnos el trabajo extra y sembrarlas directamente en los arriates.
El momento ideal para sembrar depende principalmente de las condiciones meteorológicas. Se recomienda hacerlo entre abril y mayo. Eso sí, hay que tener en cuenta cómo evoluciona la primavera: la temperatura diurna debería rondar los 15–18 °C para que la siembra resulte exitosa.
No hay prisa, ya que las malvas reales pueden sembrarse incluso hasta julio. Además, independientemente de cuándo se siembren, estas flores solo florecerán al año siguiente.
Para quienes planifican la siembra según el calendario lunar, en 2026 se recomienda sembrar las malvas reales los días 6, 15–17 y 23–26 de abril, y el 3–5, 13–15, 21–23 y 30 de mayo.
Ubicación adecuada para las malvas reales
Es fundamental pensar bien desde el principio qué zona del jardín se destinará a las malvas reales. Se trata de plantas de gran altura, que pueden alcanzar hasta 2 metros, por lo que hay que elegir un lugar donde no tapen a otras plantas.
Lo más habitual es plantarlas junto a vallas o paredes de edificios. Resultan perfectas como fondo de composición en el jardín. Las paredes de los edificios son especialmente recomendables porque, al crecer tan altas, necesitan apoyo y quedan protegidas del viento.
La exposición solar y el resguardo del viento son factores clave para estas flores. Por eso, el lado sur o el lado oeste de un edificio son los más indicados: disfrutan de plena luz y están protegidas de las corrientes de aire.
Hay que tener presente que las malvas reales se reproducen con mucha facilidad por semillas. En otoño, las plantas maduras dispersan sus semillas y de ellas brotan nuevas plantas la siguiente temporada. Así, una vez establecidas en un lugar, pueden permanecer allí durante muchos años. Conviene tenerlo en cuenta al elegir su ubicación definitiva.
¿Qué tipo de suelo necesitan las malvas reales?
Las malvas reales prefieren un suelo húmedo pero bien drenado. No toleran la tierra encharcada ni el agua estancada. El sustrato más adecuado es fértil, suelto y ligero, ya sea calcáreo, arenoso o franco-arenoso.
Antes de sembrar, conviene trabajar bien la tierra para que quede suelta y esté enriquecida con materia orgánica. El estiércol bien compostado también resulta una excelente enmienda.
Siembra de las malvas reales
Las malvas reales se siembran directamente sobre un suelo bien humedecido, dejando una separación de 10–15 cm entre semillas. Al ser bastante grandes, no cuesta trabajo respetar esas distancias. La temperatura óptima para la germinación es de +18 °C. Si tras la siembra se produjesen días o noches muy fríos, sería conveniente cubrir el suelo con un film protector.
Las semillas se depositan en la tierra y se tapan con una fina capa de sustrato. Se riega con regularidad, aunque sin excederse en el riego. Una vez sembradas, las malvas reales suelen germinar en un plazo de 10 a 14 días.
Aclareo de las malvas reales
Cuando las plantas hayan crecido un poco, podrás comprobar si han brotado demasiado juntas. El porcentaje de germinación no suele ser muy elevado, con frecuencia alcanza solo el 70%. Por eso, durante la siembra se recomienda dejar distancias más cortas. Una vez germinadas, ya podrás ver si están demasiado apretadas. Lo más probable es que tengas que aclarar las plantas, dejando mayor separación entre ellas, o puede que quieras trasladar algunas plántulas a otra zona del jardín.
El trasplante a su ubicación definitiva o a otro lugar puede hacerse en otoño. En ese momento se recomienda espaciar las plantas entre 40 y 70 cm.
Cuidados de las malvas reales
Las malvas reales son plantas bienales. Tras florecer y dispersar sus semillas, se secan y mueren. Sin embargo, como producen abundante semilla, en primavera brotan nuevas plantas y da la sensación de que en ese rincón del jardín siempre crecen las mismas flores año tras año.
Estas plantas necesitan una ubicación resguardada del viento para que sus altos tallos no se doblen ni se rompan. Si no disponen de un apoyo natural, se pueden sujetar con tutores o instalar una valla decorativa a modo de soporte.
Se recomienda abonar las malvas reales cada año, pero eligiendo fertilizantes específicos para plantas con flor. Los abonos con un alto contenido en nitrógeno favorecen el desarrollo del follaje en detrimento de las flores. La fertilización se realiza una sola vez, a finales de primavera o principios de verano.
El riego se realiza según las necesidades de la planta, aumentando la frecuencia durante los días secos y calurosos.
Los tallos que ya han florecido se cortan a ras del suelo. Las semillas pueden recogerse para la siembra del año siguiente o dejarse caer naturalmente para que las propias plantas se reproduzcan en el jardín.













