¿Cuándo abonar las coníferas en 2026?
Las coníferas del jardín reciben especial atención durante la primavera. Es el momento en que se evalúa su estado tras el invierno y se decide si necesitan o no ser fertilizadas. Uno de los posibles síntomas de carencia de micronutrientes son las agujas amarronadas, por lo que una alimentación temprana puede ayudar a salvar el árbol. Dicho esto, las coníferas requieren considerablemente menos abono mineral que la mayoría de las plantas del jardín.
Si tus coníferas tienen buen aspecto y crecen con vigor, lo más sensato es dejarlas sin fertilizante. El exceso de nutrientes puede provocar el efecto contrario al deseado. A continuación compartimos todo lo que necesitas saber sobre los abonos para coníferas y su uso correcto.
Las coníferas no son plantas «glotonas», así que basta con fertilizarlas una sola vez al año. El momento más recomendable es a principios de primavera, a comienzos de abril, mientras las plantas aún se encuentran en reposo vegetativo. La fertilización con abonos complejos puede prolongarse hasta mediados del verano.
Si las coníferas forman parte de un seto, es posible abonarlas entre 2 y 3 veces hasta mediados de julio para favorecer un crecimiento más denso y uniforme.
En 2026, los días más favorables para abonar las coníferas en primavera son el 4, 5, 8, 9 y 10 de abril. Si prefieres fertilizar a finales del verano, se recomienda hacerlo el 23, 24, 27 y 29 de agosto.
El abono de otoño también tiene su lugar
Existe otra ventana de fertilización recomendada: el final del verano o inicio del otoño. Durante este período, conviene aplicar una vez, a finales de agosto, un abono con bajo contenido en nitrógeno y mayor proporción de potasio. Se considera que las coníferas así tratadas están mejor preparadas para soportar el invierno, aunque no todos los jardineros realizan esta aplicación.
Si optas por el acolchado en lugar del abono —lo cual es perfectamente suficiente— puedes colocar la capa de mantillo alrededor de la base del árbol a finales del invierno, aunque en realidad es válido hacerlo en cualquier momento desde el otoño hasta la primavera tardía.
¿Cuándo abonar los pinos?
Los pinos son más sensibles al exceso de fertilizante que otras coníferas como abetos, enebros, tsuga, tejos, tuyas o alerces. Su alimentación debe ser muy moderada y realizarse en el mes de abril. Los pinos necesitan entre un 1,4 y un 2,2 % de nitrógeno, un 0,2–0,4 % de fósforo, un 0,4–1,5 % de potasio, además de otros microelementos en proporciones mínimas.
Debido a su mayor sensibilidad, es fundamental no sobrepasar las dosis recomendadas. Un exceso de nitrógeno, en particular, puede provocar un crecimiento descontrolado y debilitar la planta frente a las heladas invernales.
Cómo y cuándo abonar las coníferas en el momento de la plantación
En general, las coníferas no requieren nutrientes adicionales ni durante la plantación ni en los primeros años de establecimiento. Al plantar, basta con mezclar algo de compost en el hoyo y nada más: eso será más que suficiente. No se recomienda usar abonos minerales complejos durante el primer año tras la plantación.
En su lugar, es mucho mejor emplear acolchado orgánico, que ayuda a suprimir las malas hierbas y mantiene la humedad que tanto necesita un árbol joven recién plantado.
Abonos para coníferas: ¿cuáles elegir?
En tiendas especializadas encontrarás fácilmente fertilizantes formulados específicamente para coníferas y plantas de hoja perenne. Estos preparados contienen todos los elementos NPK en proporciones adecuadas, están enriquecidos con boro, no contienen cloro perjudicial y mantienen un pH ligeramente ácido (en torno a 5,5), que es el que estas plantas necesitan para crecer correctamente.
En el mercado también existen abonos para coníferas «anti-amarillamiento», que son básicamente fertilizantes para plantas perennes enriquecidos con magnesio, boro y azufre. En muchos casos, el amarronado de las agujas se debe precisamente a una carencia de magnesio, mientras que los demás elementos complementarios ayudan a mantener el color y a mejorar la absorción de nutrientes.
También puedes utilizar fertilizantes de uso general para abonar tus coníferas, es decir, los mismos abonos polivalentes que empleas para otras plantas del jardín. Deben ser abonos completos de jardín con concentraciones NPK de 10-10-10, 16-8-8 o 20-20-20.
Las coníferas responden muy bien al estiércol bien compostado, al compost de jardín, a las virutas de corteza o al acolchado de hojas. Coloca esta capa de unos 6–7 cm de grosor alrededor de la base de todas las coníferas, especialmente de los ejemplares recién plantados, evitando el contacto directo con el tronco. Acolcha siempre con la tierra húmeda e inmediatamente después de aplicar el abono granulado.
Fertilización de coníferas cultivadas en maceta
Las coníferas en contenedor agotan los nutrientes del sustrato con mayor rapidez que las plantadas en tierra. Por eso, desde principios de primavera hasta mediados de verano, es necesario alimentarlas con abono líquido. El proceso es sencillo:
- Prepara la solución diluyendo la cantidad indicada de abono en agua, siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Riega la conífera con la solución procurando que no entre en contacto con los tallos ni con las agujas.
- Aproximadamente una hora después, comprueba si ha quedado agua en el plato inferior y, si es así, elimina el exceso.
Este procedimiento evita que las raíces permanezcan encharcadas y garantiza que la planta absorba los nutrientes de forma eficiente. Un abono líquido de liberación rápida aplicado con regularidad moderada es, sin duda, la mejor opción para las coníferas en maceta.













