Tu oficina en plena naturaleza: una idea más viable de lo que crees
¿Tienes la posibilidad de trabajar parte del tiempo o incluso de forma completa desde casa? ¿Quizás ya has creado tu propio espacio de trabajo acogedor en el hogar? Y además, ¿eres una persona que ama la naturaleza y quiere pasar el mayor tiempo posible en su casa de campo o jardín? Entonces merece la pena que consideres seriamente trasladar tu oficina al entorno rural. Una oficina en tu casa de campo es un auténtico oasis de tranquilidad rodeado de naturaleza.
Cuando termina la jornada laboral, ya no necesitas meterte en el coche y conducir hasta la finca. Simplemente apagas el ordenador, cruzas la puerta y, de repente, estás rodeado de tu jardín favorito. La calma y el descanso llegan de inmediato.
Montar una oficina en tu casa de campo no tiene por qué ser complicado. Basta con prestar atención a unos pocos aspectos clave. Así, en pleno calor del verano, puedes trabajar tranquilamente en una casita de jardín fresquita. Sigue leyendo: compartimos los consejos más importantes.
Electricidad y calefacción
Estos son dos de los aspectos más fundamentales cuando hablamos de instalar una oficina en una finca rural. Es imprescindible contar con una instalación eléctrica fiable y en buen estado, así como con una fuente de calefacción segura. La calefacción resulta especialmente importante si tienes pensado trabajar allí durante los fines de semana de invierno o desde principios de primavera.
Puede que sea necesario modernizar el sistema de calefacción o incluso instalarlo desde cero si la propiedad carece de él. Si no planeas pasar muchos días fríos trabajando en plena naturaleza, quizás sea suficiente un sencillo calefactor eléctrico que caliente tu espacio de trabajo. Sin embargo, en determinados climas, nunca podemos garantizar suficiente calor ni siquiera en pleno julio. Por eso, disponer de una fuente de calor artificial para los días inesperadamente frescos es absolutamente necesario. Nadie quiere trabajar con las manos heladas.
Internet y cobertura móvil
Este es el segundo aspecto más importante a tener en cuenta cuando quieres trasladar tu oficina a una casa de campo. Una conexión a internet y una cobertura móvil buenas y fiables son hoy en día elementos vitales. Si tu oficina rural está rodeada de bosques, puede que la señal del móvil no siempre sea estable. En ese caso, merece la pena valorar cambiar de operador de telefonía, ya que algunos tienen una cobertura territorial mucho mayor que otros.
Por supuesto, también necesitarás una conexión a internet rápida y estable. Puede que encontrar la mejor solución lleve algo de tiempo, pero sin duda la encontrarás. Lo importante es dar con un proveedor de confianza y elegir la tarifa que mejor se adapte a tus necesidades.
Agua corriente y saneamiento en condiciones
Estos son elementos cuya importancia varía según cada persona. Si eres muy amante de la naturaleza, quizás las comodidades urbanas no te resulten imprescindibles. Pero si no te imaginas el día a día sin ellas, entonces contar con una red de agua potable y un sistema de saneamiento en perfecto estado es fundamental. Esto cobra aún más importancia si piensas trabajar en la finca durante todo el verano o con frecuencia.
Una fontanería defectuosa, la escasez de agua o el agua de mala calidad pueden complicar seriamente no solo la vida cotidiana, sino también el trabajo. Cuando se trabaja, lo último que uno quiere es cargar con problemas adicionales. Además, considera si las tuberías están preparadas para soportar temperaturas bajo cero, especialmente si usarás el espacio en otoño, invierno o principios de primavera. Puede que haya que aislar las tuberías, sustituirlas o profundizar el pozo.
Sistema de seguridad
Si hasta ahora no te había preocupado demasiado la seguridad de tu finca, al trasladar allí tu oficina deberías pensar en proteger tu ordenador, el resto del equipamiento y tus documentos importantes. Incluso durante una ausencia breve, tu puesto de trabajo y tus archivos deben estar a salvo. Dependiendo de la importancia del material que dejes en el espacio, las soluciones pueden variar. Entre las opciones más habituales se encuentran:
- Caja fuerte
- Persianas de seguridad
- Cámaras de vigilancia
- Cerraduras de calidad
- Ventanas con cierre de seguridad
- Contraventanas
- Sistema de alarma
- Un guardián de confianza: un perro
Elección del espacio de trabajo
Una vez completados los preparativos más importantes, solo queda decidir dónde instalarás tu lugar de trabajo. La elección del espacio depende de varios factores:
- Cuánto espacio necesitas para trabajar. Quizás solo necesitas un portátil, que puedes colocar sobre la mesa de la cocina. O tal vez requieres una habitación independiente para distribuir todo el equipamiento.
- Una estancia separada o un rincón en una zona compartida. Esto depende también de tu capacidad de concentración: si rindes mejor en soledad o si te gusta tener a otros miembros de la familia cerca. ¿Podrías trabajar en un espacio común sin molestar a los demás?
- Según el tipo de trabajo o tu carácter, puede que prefieras una estancia completamente independiente en otro extremo del jardín. Por ejemplo, podrías convertir una antigua caseta de herramientas en tu oficina, o construir una nueva de cero: un mini despacho donde incluso puedas celebrar reuniones formales.
- En cualquier caso, la iluminación es fundamental. Sea cual sea tu trabajo, asegúrate de que tu oficina rural cuente con una buena iluminación.
Mobiliario para tu oficina: ¿por qué importan las sillas ergonómicas?
Queda aún un aspecto importante que considerar al planear el traslado de tu oficina a la naturaleza: la elección del mobiliario. La decisión será más sencilla si ya tienes experiencia con muebles de oficina ergonómicos. Pero si nunca has usado una silla o una mesa ergonómica, quizás no te hayas parado a pensar en lo importantes que son.
La ergonomía en la oficina no es solo una palabra de moda. El mobiliario ergonómico resulta esencial para mantener una postura correcta, trabajar con comodidad y proteger la columna vertebral de una sobrecarga excesiva. En pocas palabras, la ergonomía en el despacho consiste en adaptar el mobiliario exactamente a tus necesidades y a tu forma de trabajar. Esto incluye la altura de la mesa, una silla diseñada para largas jornadas sentado y la altura a la que se encuentra el monitor.
Como regla general, la altura de la mesa para un adulto debería ser de unos 70-75 cm. Sin embargo, este cálculo está pensado para una persona de estatura media. Si mides 190 cm o 160 cm, necesitarás una mesa más alta o más baja respectivamente. Lo ideal es que la altura sea regulable, algo especialmente útil si a veces necesitas trabajar de pie. Lo fundamental es que la altura esté adaptada a ti: al trabajar, los brazos no deben estar ni demasiado elevados ni demasiado bajos, y el codo doblado debe formar un ángulo recto.
La elección de la silla ergonómica es quizás incluso más importante que la de la mesa, sobre todo si pasas todo el día sentado en tu oficina. La silla debe ser regulable en cuanto a altura del asiento y de los reposabrazos, ángulo de inclinación del respaldo y altura del reposacabezas. Además, debe contar con un soporte lumbar ergonómico adaptado a tu espalda baja. Si después de un rato sentado notas dolor en los hombros o en la espalda, no esperes más para elegir una silla ergonómica.
Cómo distribuir todo para que la oficina sea cómoda
Llega la parte más agradable: organizar tu oficina de manera cómoda y funcional. Tu oficina en la casa de campo debe ser práctica, operativa y agradable para ti. Para lograrlo, ten en cuenta lo siguiente:
- Piensa dónde colocarás el escritorio (si usas uno), las estanterías para documentos o libros. El lugar más adecuado para la mesa de trabajo es junto a una ventana. Si la estancia no tiene ventana, asegúrate de que el espacio de trabajo esté siempre muy bien iluminado.
- Elige una silla de oficina cómoda. Si tu trabajo es sedentario, una silla adecuada y ergonómica es imprescindible.
- No olvides los detalles decorativos: plantas de interior (o un jarrón con flores del jardín), cuadros o fotografías, una alfombra, cortinas o persianas, un reloj, etc.
- Organiza todas las herramientas y materiales que necesites para trabajar de modo que sean fáciles de alcanzar. Todo debería estar más o menos a mano.
Ventajas de tener una oficina en tu casa de campo
En primer lugar, al trasladar tu oficina a la finca, combinas dos áreas muy importantes de tu vida: el trabajo y el descanso, y lo mejor es que ambas quedan al alcance de la mano. Ya no necesitas salir corriendo al trabajo ni apresurarte después hacia la casa de campo. Ahorras el tiempo que habrías empleado en desplazarte, y ese tiempo ganado puedes invertirlo en trabajar un poco más o en embellecer tu propiedad.
Una oficina en plena naturaleza significa trabajar rodeado del entorno natural. La tranquilidad que ofrece la naturaleza es un valor incalculable, algo que tanto se echa de menos viviendo en la ciudad. Quizás bajo la ventana de tu oficina florezcan rosas fragantes, susurren los pinos o canten los pájaros. La serenidad que trae la naturaleza ayuda a concentrarse, a hacer el trabajo más rápido y mejor. Y al terminar la jornada, resulta más fácil y rápido desconectar y descansar.
Al trasladar tu oficina a la casa de campo, también mejorarás tu salud y tu bienestar general. Estar rodeado de naturaleza tiene un efecto calmante y beneficioso para la salud mental. El aire puro carga el organismo de más oxígeno, lo que mejora el funcionamiento del corazón y del sistema respiratorio, potencia la memoria y agudiza los procesos de pensamiento.
Desventajas de tener una oficina en tu casa de campo
El principal inconveniente es la dificultad para concentrarse cuando se trabaja fuera del entorno habitual de una oficina. Pueden distraerte las tareas pendientes en la finca o los demás miembros de la familia. Además, no todas las personas gestionan igual de bien su tiempo. Por eso, antes de trasladar tu oficina a la finca, ten en cuenta lo siguiente:
- Planifica con antelación y decide cuánto tiempo dedicarás al trabajo. Establece un horario estricto y cúmplelo.
- Acuerda con los demás miembros de la familia que no te molesten durante las horas de trabajo.
- Apunta todas las tareas que tienes que hacer en la finca y programa su realización para después de tu jornada laboral principal.
- Reserva tiempo para el descanso y la pausa del almuerzo. No seas demasiado duro contigo mismo, pero tampoco te relajes en exceso.
- La ropa también puede ayudarte a concentrarte. Cuando vayas a tu oficina rural, vístete como si fueras a una oficina de verdad. Al terminar el trabajo, cámbiate por ropa de tiempo libre.
Una oficina en la casa de campo puede ser una solución ideal para quienes no pueden vivir sin la naturaleza. Puede convertirse en un auténtico revitalizante para el cuerpo y el alma. Y además, mejorar los resultados laborales: cuando estamos bien descansados y relajados, somos siempre más productivos.












