¿Qué es la hidroponía?
Ya no hay excusa válida para quienes dicen no tener un rincón de tierra donde cultivar sus propias verduras. Tanto en exteriores como en interiores, existe una metodología de cultivo relativamente reciente que lo hace posible: la hidroponía. Aunque el término suena exótico, su significado es muy sencillo: las plantas crecen en agua en lugar de en tierra.
La palabra hidroponía proviene del griego y significa literalmente "trabajar con agua". Este método consiste en cultivar plantas sin suelo, utilizando agua enriquecida con nutrientes esenciales como base de crecimiento. Las raíces se fijan en un sustrato o quedan sumergidas directamente en la solución nutritiva para obtener todo lo que necesitan para desarrollarse.
El sustrato no tiene por qué ser únicamente agua. También se emplean materiales inertes como vermiculita, fibra de coco, perlita o grava, que sirven de soporte sin aportar nutrientes por sí mismos.
En estos sistemas se cultivan habitualmente ensaladas, hortalizas, frutas, bayas, flores y forrajes. Los utilizan tanto empresas comerciales y pequeños agricultores como aficionados que buscan una alternativa doméstica.
Ventajas de la hidroponía
La hidroponía no gozaría de tanta popularidad si no acumulara una larga lista de beneficios. Las plantas cultivadas de esta manera crecen más rápido y producen hasta un 30–50 % más de cosecha en comparación con las cultivadas en tierra.
Además, no es necesario desherbar, las plantas enferman menos, los parásitos que normalmente se heredan del suelo no las atacan y están protegidas de los animales herbívoros. Como resultado, se necesitan muchos menos pesticidas.
El consumo de agua es menor, se invierte menos trabajo, la recolección resulta sencilla y las verduras se mantienen limpias y de alta calidad. Las plantas pueden cultivarse al aire libre en la época cálida y en interiores durante todo el año.
Este método se adapta perfectamente a espacios reducidos: un balcón, una terraza, un patio pequeño o incluso la azotea de un edificio. El propio sistema hidropónico puede trasladarse a otro lugar o ampliarse al tamaño que se desee. Una vez que se coge el ritmo, la hidroponía resulta más cómoda que la jardinería tradicional en tierra.
¿Qué inconvenientes tiene la hidroponía?
Sin embargo, este método no siempre es aplicable o presenta ciertas limitaciones. La hidroponía es difícil de usar en la práctica para cultivar árboles grandes o raíces. Al cultivar plantas frutales en interiores surge el problema de la polinización, ya que ni el viento ni los insectos llegan hasta ellas.
Los sistemas más complejos requieren un suministro eléctrico constante para que funcione la bomba de agua, lo que puede implicar un mayor gasto económico.
Tipos de hidroponía: desde los más caseros hasta los más modernos
En función de cuánto se desee invertir, qué plantas se quieran cultivar y qué nivel tecnológico se prefiera, existen múltiples opciones. Los sistemas hidropónicos se clasifican generalmente en los siguientes tipos:
- Pasivos – se basan en la acción capilar de la planta, mediante la cual los nutrientes se desplazan desde el medio hasta la planta. En este principio se fundamentan el sistema de mecha (Wick System), la balsa flotante o cultivo en agua profunda (Deep Water Culture) y el método Kratky. Son sistemas sencillos que pueden construirse fácilmente con materiales domésticos.
- Activos – la solución nutritiva circula activamente mediante una bomba. Con este principio funcionan los sistemas de película nutritiva (NFT), de flujo y reflujo (Ebb and Flow) y el goteo hidropónico. Estos sistemas son más grandes, requieren más conocimiento y más inversión, pero pueden automatizarse completamente.
- También se distinguen los sistemas recirculantes, en los que los nutrientes se reutilizan, de los no recirculantes, en los que la solución nutritiva se aporta al medio de cultivo sin recuperarse.
Se conocen 7 tipos de hidroponía, que se describen a continuación con más detalle.
Sistema de mecha (Wick System)
Se trata de un tipo pasivo y no recirculante que no requiere bomba ni piezas móviles. Los nutrientes se almacenan en un depósito y llegan al sistema radicular por capilaridad a través de una mecha o tira absorbente, similar a la de una vela o un farol. El medio de cultivo suele estar compuesto por arena, perlita o vermiculita.
Es uno de los métodos más sencillos, fácil y económico de construir, aunque el medio de cultivo debe mantenerse bastante húmedo en todo momento.
Hidroponía Kratky
El método Kratky es un ejemplo de hidroponía pasiva y no recirculante, diseñado para cultivar plantas suspendidas sobre agua enriquecida con nutrientes. Al ser un método no circulante, no requiere aporte adicional de agua, nutrientes ni electricidad, y tampoco necesita bombas.
Las plantas se colocan en macetas de red rellenas de un medio de cultivo como lana de roca, arcilla expandida, musgo o fibra de coco, y se suspenden sobre un depósito —un tarro o un cubo— que contiene la solución nutritiva. Solo los extremos de las raíces deben estar en contacto con el agua, y dentro del recipiente siempre debe quedar una cámara de aire.
Hidroponía de cultivo en agua profunda (Deep Water Culture)
Es un sistema pasivo en el que las raíces de la planta están sumergidas en agua rica en nutrientes, mientras que la parte aérea sobresale por encima de la maceta de red llena de sustrato. Si en lugar de maceta se utiliza poliestireno, el sistema recibe el nombre de balsa flotante (Floating Raft).
Las plántulas se germinan sin tierra en un sustrato y se trasplantan a las macetas o "balsas". El método es económico y exige poco mantenimiento, aunque las raíces deben airearse con una bomba de aire especial y mantenerse en oscuridad.
Sistema de flujo y reflujo (Ebb and Flow)
Este método se basa en un funcionamiento activo y recirculante entre dos depósitos. Una bomba sumergible ubicada en el depósito inferior impulsa el agua nutritiva hacia el depósito superior —la bandeja—, con la que están en contacto las raíces de las plantas. La bomba permanece encendida hasta que el agua llena el depósito superior.
Cuando el agua en la bandeja alcanza el nivel establecido, regresa al depósito inferior a través de un tubo de desbordamiento. Este método requiere poco mantenimiento y resulta muy eficaz.
Sistema de película nutritiva (Nutrient Film Technique, NFT)
Este sistema hidropónico es de tipo activo y recirculante. El agua con solución nutritiva se bombea desde el depósito mediante una bomba hacia canales inclinados —generalmente tubos— donde están fijadas las plantas. Gracias a la inclinación de los tubos de cultivo, la solución nutritiva fluye de forma continua sobre las raíces y regresa al depósito.
Sistema hidropónico por goteo
El sistema de goteo es un tipo de hidroponía activo y recirculante que utiliza una bomba para suministrar de forma regular agua con nutrientes directamente a las plantas a través de tubos capilares. Desde el depósito de agua, la bomba impulsa la solución nutritiva a través del capilar hasta las raíces, y el excedente no consumido cae de vuelta al depósito.
Este método es muy similar al riego por goteo habitual en jardinería, con la diferencia de que en la hidroponía las plantas no crecen en tierra y el agua puede reutilizarse.
Aeroponía
La aeroponía es un sistema activo y recirculante que también requiere bombas. El principio fundamental de este método es que las plantas se fijan en las aberturas de un sistema cerrado o semicerrado —habitualmente tubos verticales u horizontales— y sus raíces colgantes, así como la parte inferior del tallo, se rocían periódicamente con agua enriquecida con nutrientes.
Las plantas se insertan en macetas de red, que a su vez se colocan en los orificios del tubo. El rociado no se realiza de forma continua, sino a intervalos determinados.
Hidroponía en casa: materiales esenciales
En el hogar, un simple tarro, un cubo o una maceta pueden convertirse en un sistema hidropónico independiente, ya que no tiene por qué ser complejo. Los sistemas más fáciles de montar y usar son los pasivos, como el método de mecha o el Kratky, aunque están pensados para cultivar una sola planta. Para instalar un "huerto" más grande se necesitarán más materiales.
Maceta de cultivo – habitualmente la planta se fija en una maceta perforada rellena de fibra de coco, perlita, vermiculita o arcilla expandida. Actúa como soporte para que la planta pueda desarrollar sus raíces.
Depósito de agua – las raíces deben estar en contacto con el agua de forma periódica o continua, por lo que se necesita un recipiente opaco a la luz donde almacenarla.
Nutrientes – las plantas hidropónicas deben obtener todos sus nutrientes a partir de la solución nutritiva, que puede adquirirse ya preparada en tiendas especializadas. Estas soluciones contienen macronutrientes primarios —nitrógeno, fósforo y potasio—, macronutrientes secundarios —calcio, magnesio y azufre— y micronutrientes —hierro, manganeso, boro, molibdeno, zinc, cobre y cloro—. La solución nutritiva se reemplaza cada 2 o 3 semanas.
Bomba de agua – los sistemas activos necesitan que el agua con nutrientes circule o llegue a las raíces en momentos determinados, para lo que se utiliza una bomba. Los sistemas más complejos pueden requerir también un aireador o bomba de aire.
Tubos y mangueras – son necesarios para conectar los distintos depósitos y suministrar agua a las plantas.
Lámparas de iluminación – aunque no son imprescindibles en todos los sistemas, resultan muy útiles en invierno para cultivar plantas en interiores. Algunas plantas que necesitan mucha luz requieren entre 8 y 14 horas de iluminación diaria para crecer bien. Para ello se utilizan lámparas LED o HID.
Con todos estos materiales podrás crear tu propio sistema hidropónico, con el grado de complejidad y el tamaño que prefieras. Solo queda inspirarse y empezar a experimentar.












