Una tarea que no puedes ignorar al final de la temporada
Si crees que, una vez recogido el último tomate, tus obligaciones en el invernadero han terminado por este año, estás muy equivocado. Aún te queda una misión crucial y nada sencilla: la limpieza y desinfección completa del invernadero. Al fin y al cabo, el próximo año querrás volver a cultivar hortalizas y perder el menor tiempo posible combatiendo plagas y enfermedades, ¿verdad?
Por eso resulta tan fundamental preparar tu invernadero adecuadamente para la siguiente temporada y eliminar todos los parásitos que están a punto de refugiarse allí para pasar el invierno.
Las tareas otoñales en el invernadero incluyen la limpieza general, el lavado de las estructuras, el volteo del suelo, la desinfección y el control de plagas. A continuación repasamos cada una de ellas en detalle.
Limpieza interior del invernadero
Empieza por los bancales. En otoño es imprescindible retirar del suelo del invernadero absolutamente todos los restos vegetales. Incluso un pequeño fragmento de tallo o raíz de tomate puede convertirse en un foco de infección, especialmente de mildiu o tizón tardío. Por eso, procura eliminar hasta los restos más diminutos, incluido el acolchado si lo has utilizado.
También es obligatorio retirar todas las pinzas, tutores y cualquier otro utensilio que hayas empleado para sujetar o guiar las plantas. No deposites los restos vegetales retirados en el compostero, ya que podrían proliferar plagas y bacterias peligrosas.
Lavado de estructuras y equipos del invernadero
Al final de la temporada de cosecha, el interior y el exterior de tu invernadero presentan un aspecto bastante deplorable. Suciedad en las paredes, hojas acumuladas en el techo, musgo y telarañas: de todo ello hay que deshacerse sin excepción. Para ello puedes valerte de cualquier utensilio de limpieza disponible en casa, como escobas y trapos de diferentes tipos.
Para el lavado, lo más recomendable es usar agua con jabón de Castilla disuelto en ella (una pastilla por cubo). Con esta solución, friega todas las superficies interiores y las paredes del invernadero. Déjala actuar entre 5 y 10 minutos y después aclara bien con agua limpia. Aplica el mismo tratamiento a las pinzas, los tutores, las herramientas de trabajo y el resto del equipamiento. El sistema de riego también debe limpiarse a fondo si dispones de uno.
Conviene tener en cuenta el tipo de cubierta de tu invernadero. Si está fabricado con policarbonato o cristal, lávalo igualmente con agua jabonosa, pero usa siempre esponjas suaves o paños de microfibra para no rayar la superficie.
Para este lavado también funcionan estupendamente el lavavajillas, el permanganato de potasio y el bicarbonato de sodio. Las proporciones no son críticas, ya que no causarás ningún daño. Asimismo puedes recurrir a formalina (250 g por 10 litros de agua) o a una solución de lejía (400 g por 10 litros de agua). Para eliminar el musgo y los líquenes de los soportes, utiliza una solución de sulfato de cobre al 5 %.
No olvides limpiar también el exterior del invernadero. Basta con enjuagarlo con agua corriente. Durante el invierno, una superficie limpia facilitará enormemente la retirada de nieve y hielo.
Volteo del suelo del invernadero
En otoño, la tierra de tu invernadero es un auténtico paraíso para toda clase de microorganismos. Tu objetivo es deshacerte de aquellos que pueden perjudicar las plantas de la próxima temporada. Para lograrlo, hay que voltear el suelo con el fin de destruir bacterias, malas hierbas y larvas de plagas, y tratarlo después con los productos adecuados.
En el suelo del invernadero se acumulan residuos de insecticidas (si los utilizas) y de fertilizantes, por lo que conviene renovar la capa superior (25-30 cm) cada 2 o 3 años con tierra fresca. La tierra vieja puede compostarse, extenderse sobre los bancales del huerto o simplemente retirarse fuera del terreno.
Inicia la preparación del suelo a finales de septiembre o principios de octubre para terminar la desinfección antes de que lleguen las heladas. Si realizas todas las tareas a tiempo, para la primavera no quedará rastro de parásitos, moho ni enfermedades fúngicas en tu invernadero.
Desinfección del invernadero
Las hortalizas que has cultivado este año en el invernadero probablemente han sufrido diversas enfermedades. Si has tenido que lidiar con el tizón tardío, la podredumbre de raíces, el oídio, la fusariosis o la cladosporiosis, es probable que no lo olvides fácilmente. Por eso resulta imprescindible detener la proliferación de la microflora patógena antes de que siga avanzando.
Aunque no son mis favoritos, los fungicidas que encontrarás en las tiendas de jardinería y horticultura te serán de gran ayuda. Sirven todos los que estén indicados para tratar estas enfermedades, con la única diferencia de que los aplicarás sobre el suelo donde crecieron las plantas, no sobre ellas. Para el tizón tardío también puedes probar con una solución de caldo bordelés al 3 %.
Como desinfectante universal para el suelo del invernadero, puedes emplear sulfato de cobre (100 g por 10 litros de agua). Además de desinfectar, te servirá como excelente abono. Eso sí, no debe usarse más de una vez cada 5 años, ya que esta sustancia aumenta la acidez del suelo. Puedes aplicar la solución mediante pulverización o riego directo.
Para eliminar del invernadero todo tipo de enfermedades y plagas también resulta muy eficaz el uso de bombas de azufre o bombas de humo. Sin embargo, si tu invernadero tiene estructura metálica, es mejor evitar el azufre, ya que daña seriamente el metal. Como alternativa, puedes adquirir una bomba de humo de ajo, que no perjudicará en absoluto las estructuras metálicas pero resultará tremendamente desagradable para los inquilinos no deseados, tanto visibles como invisibles.
Si utilizas productos químicos para la desinfección, usa siempre equipos de protección personal: mascarilla respiratoria, gafas protectoras, guantes de goma y delantal o bata. Tras el trabajo, lávate bien las manos y la cara, y enjuágate la boca. No se recomienda permanecer más de 10 minutos en un invernadero cerrado y tratado con desinfectantes. Al día siguiente de la desinfección, ventila bien el invernadero.
Para obtener mejores resultados, repite la desinfección del invernadero dos semanas después. Recuerda que la ventilación posterior es un paso absolutamente imprescindible.
Control de plagas en el invernadero
La lucha contra las plagas, también conocida como desinsectación del invernadero, se lleva a cabo en otoño junto con la desinfección, aunque este proceso tiene sus propias particularidades, relacionadas principalmente con la elección de los productos. Con la limpieza y el lavado ya habrás hecho mucho: habrás eliminado los restos vegetales donde pueden ocultarse plagas y larvas, y lavado la estructura del invernadero, en cuyas grietas suelen invernar los insectos. Sin embargo, esto no es suficiente para expulsar a los huéspedes no deseados. En la tabla siguiente encontrarás consejos para combatir las plagas más frecuentes en los invernaderos.
| Plaga | Medidas de control en el invernadero |
| Mosca blanca | Combatir estos insectos es extraordinariamente difícil. Tu mejor aliada es una temperatura invernal muy baja. Como la mosca blanca hiberna en el suelo de los invernaderos, un invierno frío con el invernadero abierto o totalmente descubierto las eliminará por congelación. La desinfección con bomba de azufre o de ajo también resultará de gran ayuda. |
| Araña roja | Lava el interior del invernadero a fondo con solución jabonosa. Durante el período frío, ventila el invernadero para que se congele la capa superior del suelo. La bomba de azufre también es eficaz contra este ácaro. |
| Pulgones | También son difíciles de combatir. La bomba de azufre es uno de los métodos más eficaces contra los pulgones en otoño. Si no puedes utilizarla, recurre a fungicidas para desinfectar el suelo o a cenizas de carbón vegetal. Las cenizas, por cierto, me han dado muy buenos resultados contra los pulgones, así que las incorporo al voltear la tierra, mezclándolas con el suelo. |
| Nematodos | Siembra mostaza en el invernadero. Una vez germinada, voltea la tierra e incorpora la planta al suelo. Esto no solo ayudará a combatir los nematodos, sino que además actuará como un excelente abono natural para la tierra agotada. Otro método consiste en regar el suelo con agua hirviendo y cubrirlo con plástico durante una hora: a los nematodos no les gustará nada. |
| Hormigas | Si este año tu invernadero fue invadido por hormigas, con la llegada del otoño se marcharán por sí solas. Pero para que no les apetezca regresar el año que viene, hazte con ajos, canela molida, menta, ajenjo y saúco. Todos estos aromas son tremendamente repulsivos para las hormigas. |
Reflexión final
Está claro que en otoño es imprescindible limpiar y desinfectar el invernadero a fondo para protegerlo de enfermedades y plagas. No postergues estas tareas hasta la primavera conformándote solo con retirar los restos vegetales y voltear la tierra. La prevención es realmente fundamental. La dejadez suele provocar que los plantones sufran plagas y enfermedades desde los primeros días tras el trasplante.
Además, te recomiendo no limitarte a cultivar tomates y pepinos en el invernadero. Planta la mayor cantidad posible de especies aromáticas. Como medida preventiva contra las plagas te resultarán muy útiles el ajo, los caléndulas, la menta, la albahaca, el orégano y muchas otras plantas. No tengas miedo de experimentar: el camino correcto se encuentra precisamente buscando y probando cosas nuevas.













