¿Cuándo sembrar alfalfa?
A partir de ahora verás la alfalfa con otros ojos. No es simplemente una hierba para el huerto o para abonar los campos, sino también un verdor que puedes cultivar en el alféizar de tu ventana. Los agricultores alaban la alfalfa por la calidad excepcional de su forraje, la mejora de la fertilidad del suelo y el aumento del contenido en materia orgánica. Y eso no es todo: resulta que esta planta también es apta para el consumo humano si te tomas la molestia de germinarla en casa. ¿Ya te has preguntado cuándo sembrar alfalfa? Aquí tienes los consejos para hacerlo tanto en el hogar como en la explotación agrícola.
Dado que las semillas de alfalfa son bastante resistentes al frío, a las heladas y a otras condiciones desfavorables, es posible sembrarlas en varios momentos del año. Los mejores períodos para sembrar alfalfa son la primavera, el final del verano y el otoño. La siembra a mediados del verano no se recomienda debido a la intensa competencia de las malas hierbas, que la alfalfa no tolera bien.
En primavera, la alfalfa se siembra relativamente pronto, mientras el suelo aún conserva la humedad invernal pero la temperatura no baja de 3 °C — de mediados de abril a mediados de mayo es el momento adecuado. Para la siembra de finales de verano, elige julio o principios de agosto; para la siembra otoñal, hazlo antes del inicio del invierno.
Según el calendario lunar, los días más favorables para la siembra primaveral de alfalfa en 2026 son el 15-17 y el 23-26 de abril, así como el 3-5 y el 13-15 de mayo.
Si cultivas alfalfa para obtener brotes comestibles, no es necesario consultar ningún calendario: puedes hacerlo durante todo el año.
Germinación de alfalfa para consumo como brotes
La alfalfa azul (Medicago sativa) es un alimento delicioso y rico en vitaminas cuando se consumen sus brotes tiernos. Para germinarlos, elige un recipiente transparente, como un tarro de germinación específico o una caja de plástico transparente. Lo más práctico es germinar en un tarro sin tierra, ya que los brotes se mantienen limpios, son fáciles de enjuagar y no generan suciedad.
Primero hay que remojar las semillas en agua durante 6 a 8 horas para ablandar su dura cubierta. Si usas un tarro, puedes dejar las semillas directamente en él para que germinen, inclinándolo ligeramente y enjuagándolas cada 8 a 12 horas. Así garantizarás la humedad necesaria y eliminarás posibles bacterias o sustancias no deseadas que puedan aparecer.
Coloca el recipiente en un lugar bien iluminado de la habitación, lejos de la luz solar directa o del calor. Las semillas germinan en 5 a 6 días manteniendo una temperatura de 20 a 22 °C. Recoge la cosecha cuando la mayoría de las hojas se hayan desplegado y estén verdes.
Siembra de alfalfa como abono verde
Utilizar la alfalfa como abono verde para mejorar la fertilidad del huerto o el jardín es muy sencillo. Elimina primero todas las malas hierbas de los bancales, ahueca el suelo y enriquécelo con materia orgánica. Rastrilla suavemente la zona en una dirección para crear pequeños surcos.
Siembra las semillas a razón de 10 g por cada 10 m² y luego rastrilla la zona en sentido transversal para que las semillas queden ligeramente cubiertas a una profundidad de aproximadamente 5 a 10 mm. Mantén la humedad durante la germinación y el crecimiento.
Puedes aprovechar la alfalfa como abono de dos maneras distintas:
- Cuando comience la floración, corta las plantas hasta el nivel del suelo. Luego entiérralas bien en la tierra o déjalas sobre la superficie para que formen un acolchado verde.
- Otra opción es pellizcar los brotes superiores de la alfalfa y usarlos como acolchado en otras zonas del jardín, dejando las plantas en su lugar para que produzcan una cosecha adicional.
¿Cómo sembrar alfalfa en el campo?
Muchos agricultores eligen sembrar alfalfa porque estas plantas, como otras leguminosas, enriquecen el suelo con nutrientes y elementos fertilizantes. Los campos de estas hierbas son excelentes aliados para la apicultura, ya que sus flores nectaríferas atraen a las abejas de forma natural. Los animales también adoran pastar en ellos, ya que la alfalfa es una hierba nutritiva y sabrosa, razón por la cual se cultiva ampliamente como forraje.
En campos bien preparados, nivelados y fértiles, la alfalfa se siembra a una profundidad de 0,5 a 1,0 cm. La dosis de siembra recomendada es de 10 a 15 kg/ha o de 20 a 25 kg/ha, según la variedad.
La alfalfa cultivada es una planta forrajera perenne que alcanza su mayor rendimiento en el segundo año, aunque puede crecer de forma ininterrumpida durante 6 a 9 años. No obstante, en rotaciones de cultivos o como abono verde se utiliza como planta de ciclo corto. Dependiendo de la variedad, algunas plantas de alfalfa pueden madurar en tan solo 6 semanas, aunque lo más habitual es que el proceso dure entre 6 meses y 2 años.
Condiciones de cultivo de la alfalfa en el campo
Para cultivar alfalfa, elige un lugar soleado. Las laderas son especialmente adecuadas, ya que ofrecen protección frente al viento y garantizan un buen drenaje. Para que las plantas crezcan de forma saludable, necesitan al menos 6 a 8 horas de luz solar al día.
La alfalfa crece bien en suelos franco-arcillosos y franco-arenosos con un pH de 6,5 a 7,0 o ligeramente alcalino. Requiere abundante agua, especialmente durante el período de siembra, aunque el suelo debe mantenerse siempre con buen drenaje. Una vez que la planta alcanza al menos el estadio de tres hojas, se vuelve resistente al frío, y cuando está completamente desarrollada, también soporta la sequía.













