¿Cuándo sembrar meliloto?
El meliloto es una planta sencilla de la familia de las leguminosas que mejora la estructura del suelo, fija el nitrógeno, proporciona un forraje nutritivo para el ganado y alimenta a las abejas melíferas. Aunque no todo el mundo la cultiva, algunos jardineros y agricultores pueden encontrar muy útil saber cómo y cuándo sembrar meliloto. Esta planta se valora como un excelente abono verde para mejorar la calidad del suelo, y sus flores nectaríferas atraen a las abejas, por lo que quienes se dedican a la apicultura deberían prestarle especial atención.
En términos generales, la siembra del meliloto puede planificarse tanto en otoño como en primavera. El momento ideal para sembrar en primavera es entre abril y mayo, mientras que en otoño —más concretamente a finales del verano— la época óptima es a mediados o finales de agosto. Si la siembra otoñal se prolonga demasiado, las posibilidades de que la planta se establezca correctamente disminuyen.
En primavera conviene sembrar lo antes posible, mientras el suelo todavía conserva humedad. Esto es fundamental para que las duras y compactas cubiertas de las semillas puedan ablandarse, un proceso que requiere una cantidad considerable de agua.
Los días más favorables para sembrar meliloto en 2026 deberían ser del 11 al 15 de abril, del 20 al 23 de abril, del 28 al 30 de abril, así como del 1 al 3 de mayo, del 8 al 13 de mayo, del 17 al 21 de mayo y del 25 al 30 de mayo. Si se opta por la siembra de verano, se recomiendan los días del 6 al 10 de agosto y del 20 al 26 de agosto.
Para qué sirve el meliloto: usos principales
El meliloto puede sembrarse con distintos objetivos según las necesidades del agricultor o jardinero:
- Como cultivo de cobertura (junto a otras plantas).
- Como cultivo precursor destinado al abono verde.
- En campos de cultivo para forraje animal.
- En parcelas dedicadas a la producción apícola.
Cómo sembrar meliloto correctamente
La dosis de siembra óptima es de 1,5 g/m², equivalente a 15–20 kg/ha. Para terrenos apícolas es suficiente con 8–12 kg/ha; cuando se usa como cultivo de cobertura, la dosis es mayor, de 30 kg/ha, mientras que para abono verde se aplica la dosis más alta, de hasta 25–35 kg/ha.
Cuando se siembra como cultivo único, basta con mullir el suelo con un cultivador. En los cultivos de cobertura, las semillas se siembran en perpendicular al cultivo principal el mismo día que este, ya sean trigo sarraceno o facelia. Las semillas de meliloto son muy pequeñas, por lo que deben sembrarse a una profundidad máxima de 1 cm, ya que si se entierran más profundo, la tasa de germinación se reduce drásticamente.
Tras la siembra, conviene pasar un rastrillo para que las semillas queden bien integradas en el suelo. En condiciones favorables, la germinación se produce entre 6 y 20 días después de la siembra.
Dado que las semillas necesitan mucha humedad para germinar, algunos vendedores ofrecen semillas escarificadas. Se trata de semillas cuya superficie ha sido ligeramente lijada, lo que mejora la absorción de agua, reduce el consumo hídrico y acelera la germinación. Sin embargo, las semillas escarificadas son más difíciles de sembrar, ya que se vuelven muy finas y resulta complicado distribuirlas uniformemente sobre el suelo.
Condiciones necesarias para el desarrollo del meliloto
El meliloto se desarrolla bien tanto en plena exposición solar como en semisombra. Prefiere suelos más fértiles, de reacción neutra o ligeramente calcárea (pH no inferior a 6,0, siendo el rango ideal entre 7,0 y 8,0) y de textura más pesada, por lo que raramente crece de forma natural en suelos arenosos. Dicho esto, tolera condiciones de baja fertilidad y se adapta a una amplia variedad de suelos, desde arcillosos hasta arenosos.
Esta planta también tolera bastante bien la humedad, aunque el suelo debe estar bien drenado y nunca encharcado. El meliloto es una planta bienal, por lo que habitualmente se cultiva durante dos años. Tiene la interesante propiedad de resembrarse sola con facilidad si se permite que las plantas maduren y produzcan semillas.
Si se cultiva como abono verde, debe incorporarse al suelo al inicio de la floración, que es cuando la planta concentra mayor cantidad de nutrientes. Antes de enterrarla, es necesario segarla y triturarla. En otros casos, se recomienda escarificar las plantas cuando en el segundo año de crecimiento alcanzan una altura de 15 cm.
Imágenes de carácter ilustrativo.













