¿Es necesario abonar los rododendros?
Si el suelo donde crecen tus rododendros es fértil y las plantas tienen un aspecto saludable, en realidad no hay ninguna necesidad de abonarlos. Siempre es mejor no aplicar ningún fertilizante que pasarse con las dosis, así que lo más sensato es dejar tranquilas a las plantas que están bien. Solo cuando notes que el crecimiento se ralentiza o que las hojas empiezan a amarillear deberías plantearte abonar los arbustos con un aporte adicional de nitrógeno.
¿Cuándo abonar los rododendros?
Los rododendros consumen una enorme cantidad de energía durante la floración, por lo que la planta necesita estar bien nutrida antes de que llegue ese momento. Esto significa que hay que empezar a abonar a principios de primavera.
Puedes comenzar a fertilizar los arbustos en el momento de la plantación, desde principios de abril hasta mediados de mayo, y volver a hacerlo a comienzos del verano, justo cuando se forman los capullos florales y antes de que abra la flor.
Si el arbusto ya lleva tiempo establecido en tu jardín, elige el período comprendido entre mediados de abril y mediados de mayo para realizar el abonado. En caso de que la planta muestre signos de debilidad, o si sospechas que las lluvias abundantes han podido arrastrar los nutrientes del suelo, puedes aplicar una segunda dosis a principios de verano.
En esencia, una sola fertilización primaveral suele ser suficiente para mantener el arbusto en buen estado de salud.
Importante: a partir de mediados de junio hay que detener el abonado. Fertilizar demasiado tarde en la temporada pone en riesgo los brotes, que podrían no madurar correctamente y quedar expuestos a los daños por heladas.
Este año, los momentos más favorables para abonar los rododendros son los días 8-10, 13-14, 18, 21-22 y 30 de abril, así como el 2, 5-7, 10-12 y 15 de mayo. A principios de junio, los días más propicios son el 2-3 y el 7-8.
Fertilizantes para rododendros: qué usar y qué evitar
Elegir el abono adecuado para los rododendros no es complicado, ya que estos arbustos tan particulares cuentan con fertilizantes específicos diseñados para ellos. Si tienes en casa algún otro tipo de abono sin usar, opta por aquellos formulados para plantas amantes de suelos ácidos, como los destinados a hortensias, arándanos, azaleas o brezos.
Estos productos especializados contienen sulfato de amonio, que acidifica el suelo y al mismo tiempo aporta nitrógeno. Dicho esto, si tu terreno ya es naturalmente ácido, no hace falta gastar dinero en estos productos más costosos.
Aunque la carencia más frecuente en los rododendros afecta al nitrógeno, el hierro o el magnesio —lo que provoca el amarillamiento de las hojas—, lo más recomendable es usar un fertilizante completo en lugar de uno que aporte un solo elemento. Además, dado que la floración abundante consume grandes cantidades de potasio, el abono elegido debe contener también una buena proporción de este nutriente. Las fórmulas NPK más habituales son 4-6-10 o 20-5-10. Los fertilizantes granulados minerales de liberación lenta son los que mejor se adaptan a los rododendros, ya que liberan los nutrientes de forma gradual y continua.
Ten mucho cuidado con los abonos orgánicos y los materiales de acolchado como el serrín fresco o las virutas de madera. El compost y el estiércol descompuesto es mejor evitarlos por completo: al descomponerse consumen el nitrógeno del suelo y aumentan el pH, haciéndolo más alcalino. Tanto la falta de nitrógeno como un pH elevado son perjudiciales para los rododendros. En su lugar, puedes utilizar corteza de pino o agujas de coníferas como acolchado, ya que acidifican el suelo de forma natural.
Al igual que la mayoría de las plantas, los rododendros son sensibles al cloro presente en algunos fertilizantes. Ténslo en cuenta antes de hacer tu compra.
El vinagre para los rododendros: ¿puede sustituir al abono?
Entre los aficionados a la jardinería está muy extendida la práctica de "fertilizar" los rododendros con vinagre. Pero, ¿funciona realmente? Si la intención es reemplazar completamente el abono con vinagre, la respuesta es no. El ácido acético contiene únicamente carbono, hidrógeno y oxígeno, elementos que la planta ya obtiene del aire. Si bien el vinagre puede contener otras trazas de sustancias útiles, resulta una forma cara e imprecisa de suministrar nutrientes, especialmente cuando desconoces las cantidades exactas que necesita la planta.
El vinagre puede emplearse puntualmente como agente acidificante si el suelo de los rododendros tiende a volverse alcalino. Sin embargo, tampoco en este caso es especialmente eficaz, ya que su efecto es temporal y superficial. Para obtener resultados apreciables habría que usar cantidades considerables, lo que lo convierte en una solución cara y poco práctica.
¿Cómo se abonan los rododendros?
Abonar los rododendros es sencillo y el proceso es básicamente el mismo que para cualquier otro arbusto. Los fertilizantes granulados secos se incorporan al suelo alrededor de cada planta, se mezclan ligeramente con la tierra y se riega a continuación.
Aplica únicamente la cantidad necesaria, sin excederte en ningún caso: un exceso de fertilizante puede quemar las raíces. Las dosis habituales recomendadas para los rododendros se sitúan entre 80 y 120 g por metro cuadrado.













